
Hola compañeros. De vez en cuando, escribiré aquí un articulillo de golf para darle un toque más periodístico al blog. Lo llamaré 'La columna de Verni'. Empezamos con el primero y larga vida a esta gran idea. Una recomendación: citad siempre la procedencia de las fotos que utilicéis para evitaros problemas. Por la gloria de mi swing, amén.
Se les quedan cortos. Así se simple. Los golfistas profesionales se comen de un suspiro los campos en los que compiten. La revolución tecnológica que ha vivido este deporte en los últimos años –drivers cada vez más ligeros, grandes y potentes y bolas de materiales compuestos capaces de ganar 15 ó 20 metros de distancia en cada vuelo- han convertido los mejores links del mundo en recorridos de juguete.Los clubes ya no pueden alargar más sus campos y los diseñadores se esfuerzan en que los nuevos recorridos tengan más metros cada año.Sin embargo, la solución no pasa por construir campos con hoyos que se extienden hasta el infinitivo: es mucho más simple que todo eso. Gary Player, 163 torneos ganados en todos los rincones del planeta durante más de cuatro décadas, daba las claves para acabar con la tiranía de los pegadores y recuperar el auténtico espíritu de este deporte en una entrevista concedida a la revista ‘Golf Monthly' .“Deberíamos dejar igual los campos. Quienes golpean lejos seguirán teniendo cierta ventaja. La respuesta es poner el rough a este altura”, apuntaba Player, mientras se señalaba un punto justo debajo de su rodilla.A sus casi 70 años, el bueno de Gary, que se ha convertido en un afamado diseñador de links, habla con la autoridad y sabiduría de quien ha ganado en los cinco continentes y ha sobrevivido a la tiranía de Hogan, Palmer, Nicklaus, Trevino, Watson o Ballesteros en distintas épocas. Y no le falta razón.Como muestra, un dato extremecedor: de los cinco primeros clasificados en la Orden de Mérito del año pasado, ninguno estaba entre los 100 primeros en el ránking de precisión.El propio Vijay Singh ha reconocido que su táctica desde el tee es enviar la bola lo más lejos posible con el driver. “Si luego caes en el rough, ya lo solucionarás”, comenta Vijay, quien prefiere pegar un hierro 8 ó 9 desde la hierba espesa que un hierro 6 ó 7 desde la calle.Con la propuesta de Player, Singh, como el resto de pegadores lo pasaría mal, porque si en lugar de un rough de un palmo, la hierba que rodea las calles llegase hasta las rodillas de los jugadores, estos se lo pensarían dos veces, y en lugar de golpear el driver tan fuerte como les fuera posible buscarían controlar la bola para ponerla justo en mitad de la calle.Los golpes de salida serían 30 ó 40 metros más cortos, pero el golf saldría ganando: al fin y al cabo éste fue siempre un deporte para jugadores precisos y habilidosos, no para quien suplen con la fuerza bruta su falta de talento.
La foto pertenece a www.nyt.co.uk
No hay comentarios:
Publicar un comentario